Cusco: Kayak en la Laguna de Piuray

Es el quinto día en la ciudad de Cusco, un día que he coordinado varios días antes y es que para hacer Kayak es necesario hacer reservación, no tiene mucho que ver con la disponibilidad, sino con la posibilidad de lograr reunir la cantidad mínima de personas para cada actividad que Piuray Outdoor Center lleva a cabo.

Voy a contarte mi experiencia y pequeños detalles sobre ella, pues debo decirte que Piuray Outdoor Center cuenta con una página web muy dinámica y atractiva (http://www.piuray.com/), lo que te permitirá tener la información que necesitas y los números de contacto también. Ellos ofrecen actividades en tierra (yoga, bicicleta, camping), en agua (kayak, sup, supyoga), y actividades relacionadas a la gastronomía, me habría gustado participar en la preparación de la Pachamanca, pero sucede que en la vida no se puede tener todo lo que se desea, y por ahora, no fue posible, quizá uno de esos días que nos regale la posibilidad de regresar a Cusco. Pero, como es preciso (casi obligatorio) enfocarse en lo que se ha logrado, te cuento mi experiencia al recorrer en kayak, la inmensa y hermosa Laguna de Piuray.

Parecerá poema, pero desde que la vi en algunas fotografías, me pareció increíble, entonces decidí comunicarme telefónicamente (Tel: +51 992 755 067) para consultar la disponibilidad de fechas (era lunes), quien me atiende es Alvaro Bedoya y me dice que hay un cupo para el día viernes, reservo el día y espero ansiosa mientras sigo disfrutando de la ciudad de Cusco.

Partimos en promedio 8.00 a.m., me recogen del hotel y tengo dos compañeras más de aventura, Nicole y Brittany, el viaje nos toma cerca de 45 minutos y el día está sensacional, el sol se ha confabulado con nuestros deseos y nos abriga para ingresar al agua.

Álvaro y Alex preparan el Kayak y todo lo que se necesita, mientras tanto disfrutamos del paisaje, de un picnic de frutas, del mate y definitivamente, disfruto de mí allí en medio de tanta maravilla, me pregunto: ¿qué más tendrá la vida para sorprenderme nuevamente?

El Kayak está listo, recibimos inducción, tenemos tiempo de práctica y depositamos mucha confianza en nuestro chaleco salvavidas, es broma, en realidad el agua es muy apacible, y el riesgo es mínimo, así que, a disfrutar sin miedo.

Álvaro nos acompaña haciendo Stan Up/Paddle, admirable, sin traje especial, sin chaleco, llevando consigo la experiencia y la confianza que ésta le ha dado, y es que la vida se trata de eso, de creer en sí mismo y arriesgar.

Cada Kayak tiene capacidad para dos personas, así que, Nicole y Brittany van juntas y a mí me acompaña Alex, él va al timón y eso significa que no tengo nada de qué preocuparme, me queda solamente respirar, remar y sonreír.

El recorrido nos toma una hora y quizá un poco más, el paisaje es maravilloso, de pronto nos detenemos allí, a mitad de la inmensidad, para conversar, para escuchar (casi todo era en inglés), mis compañeras de aventura radican en EEUU, Nicole habla español entonces es posible interactuar.

Regresamos a tierra, nos cambiamos y es hora de marcharme. Aprovecho en tomar datos y hacer algunas fotografías más para compartirlas contigo, para animarte y para dejarte aquí el precio de mi actividad y de algunas otras que te gustaría realizar (desde US$55.00 Dólares Americanos).

Precios:

– Sup/ Kayak con picnic US$105.00 (Dólares Americanos) Incluye movilidad desde Cusco y bebidas.

– Sup/ Kayak sin picnic US$75.00 (Dólares Americanos). Incluye movilidad desde Cusco y bebidas.

– Stand Up/Paddle US$ 75.00 (Dólares Americanos). Incluye movilidad desde Cusco y bebidas.

– Sup/Kayak sin picnic US$ 55.00 (Dólares Americanos). NO incluye movilidad.

Y como te estoy leyendo el pensamiento, recuerda que soy una chica A MEDIA MOCHILA, ni mochilera, ni turista, a la mitad, allí donde gastas lo que ahorras en alojamiento, comida y transporte.

¡Buen Viaje!

 

 

Janice Sánchez

¡Hola, soy Janice! Nací en Perú el 20 de Diciembre de 1981. El amor por los viajes surgió hace mucho de modo que pasa el tiempo y mi gusto por la mochila y la fotografía se hace crónico. Descubrí que tanta experiencia de vida podría convertirse en letras algún día y es lo que hice, empecé a escribir y a escribir, no existe un momento en el que mi mente no divague entre tantas interrogantes, ser reflexiva me ha dado tanto y aunque no creas también me frenado en ciertos aspectos de mi vida porque irremediablemente lo pienso todo.

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