Iquitos: Capítulo I – Perú

He vivido en Iquitos un par de años, creo conocerla muy bien, la extraño ahora mismo incluso.

Vamos a ubicarnos en el centro de Iquitos, nos hacemos a la idea que todo recorrido se hará desde allí, así será más fácil darte datos sobre costos de movilidad y direcciones.

Iquitos es una isla, las únicas formas de llegar son vía fluvial o vía aérea, es muy extensa y conocerla completamente (como toda ciudad) te tomará unos 10 o 12 días y si decides ir a Pacaya Samiria pues unos 4 días más.

En la Plaza de Armas podrás apreciar la Iglesia Principal, por las noches la torre del campanario se ilumina de varios colores, es realmente muy lindo. En toda la esquina de la calle Próspero con Putumayo se encuentra la Casa de Fierro, muy representativa en la ciudad. Allí encontrarás tiendas de artesanía, pero no son las más económicas, lo que sí debes hacer, es contactar a Cumaceba Lodge, es una agencia de viajes que tiene varios paquetes muy interesantes, dependiendo del número de personas puedes hacer un buen precio, te la recomiendo porque en los años que estuve allí, muchos amigos llegaron y probaron algunos tours, pero quienes tomaron la que te recomiendo realmente se mostraron satisfechos.

Foto: Google
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¿En qué consiste el Tour Cumaceba? Pues yo tomé el de dos días, me costó S/.250.00 (Nuevos Soles), incluía el alojamiento, el traslado y las comidas. Te cuento un poquito: Nos reunimos a las 08.00am y nos trasladaron hasta las orillas del Río Nanay, allí encontrarás un mercado de comida al aire libre, hay un par de locales que venden lo mismo, debes probar el maduro con queso o con maní (plátano a la parrilla, dulce y delicioso), venden Tacacho (plátano verde machacado mezclado con chicharrón de cerdito en forma de baloncito) y bueno, el famoso suri (gusano del aguaje), lo encontrarás vivo y en anticucho, quizá a estas alturas ya lo tienen en otra presentación 😀

Foto: Paola Marín
Foto: Paola Marín
Foto: Google
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Luego todos a un “rápido” (lancha motorizada) con los chalecos salvavidas y rumbo al Lodge, contempla y deléitate con la maravilla del mundo: el Amazonas, el trayecto toma casi una hora y la verdad ni lo sientes! Al llegar un refresco típico y la asignación de habitaciones, luego un paseo al pueblo más cercano, al regresar el almuerzo (lleva suministros) y por la tarde al Centro de Rescate de Animales, en donde INRENA (Instituto Nacional de Recursos Naturales) lleva a aquellos animalitos que deben rehabilitarse, porque los han cazado o porque pretendían llevárselos fuera de la isla y los recuperaron en el aeropuerto, en fin, muchas historias, pero podrás ver, tocar y tomarte fotos con Tucanes, Monos, Anacondas, Tortugas, Osos Perezosos (Pelejos) y una suma de animalitos que mi mente (la edad) no logra terminar de evocar, pero te va a encantar!

Foto: Paola Marín
Foto: Paola Marín

Lleva repelente, bloqueador solar y una linterna, porque en la noche te espera un paseo que te puede dar un poquito de miedo, no hay luz, las cabañas tienen lámparas de gas, entonces mira bien donde pisar.

Si despiertas muy temprano podrás disfrutar del amanecer con el canto de las aves, sino, pues a tomar desayuno y visitar a la Tribu de los Yaguas (son fantásticos) y la verdad es mi tribu favorita, luego te cuento porqué, debes ir preparado a bailar, a aprender a usar la cerbatana y finalmente dispuesto a probar el Masato (licor fermentado de Yuca), busca en Google la receta sino como dice el Dr. Chapatín, te va a dar cosas 🙂 Eso sí, piensa bien si rechazas la experiencia, los guías siempre dicen que los puedes ofender, pero la verdad es que algunos turistas no lo probaron.

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Y estando en el segundo día y antes de almorzar, te pones el bikini y a bañarse en el Amazonas para despedirse y retornar a la ciudad, si tienes suerte podrás ver al famoso Delfín Rosado mientras te cuentan las historias del Bufeo Colorado, yo creo que el Lodge vale la pena con toda certeza, es como un mini Pacaya Samiria, porque la Reserva Nacional toma mucho más tiempo y vas ver lo que te relato pero en grandes cantidades y en mayor extensión, no te desanimo, al contrario, quiero que aproveches el tiempo, pero si lo tienes pues enrúmbate. Lamento no contarte sobre la Reserva pero el costo y el tiempo nunca terminaron de convencerme, así que si lo haces, me cuentas tú a mí, haber si cuando regreso lo hago finalmente.

Foto: Google
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Asumiendo que estas un poco cansado, podrías ir a Musmuki, un bar de tragos típicos, todos son macerados y tienen nombres muy sugerentes, luego de eso podrás descansar muy bien!

Mis amigos siempre se hospedaron en hoteles, la noche puede estar entre 80 y 100 soles, además de no estar acostumbrados a los backpacker, no tener aire acondicionado los asustaba muchísimo más, con toda razón, la temperatura puede llegar a los 42°, en la calle Fitzcarrald hay varios backpacker, al escoger, no te puedo recomendar uno, porque ya te dije, yo vivía en Iquitos 😀

Alcances:

  1. Si deseas comprar artesanía, pues en el Boulevard Joaquín Abensur (el que está ubicado a 2 cuadras de la Plaza de Armas) vas a encontrar muchas opciones, incluso hay un feria flotante.
  2. Y si eres un medio mochilero (como yo), hay un Hotel llamado Samiria Jungle (3 estrellas) en la calle Ricardo Palma N°159 que tiene una piscina increíble, en donde te cobran solamente el consumo, claro el que puede alcanzar los S/.30.00 con un par de cervezas.1237414_10200754554850928_1864995816_o
  3. Nunca pensé tener un blog de viajes, menos apasionarme tanto por hacerlo, entonces las fotos que tengo no son las mejores, en casi todas aparezco yo y por ende me veré obligada a ponerte algunas del internet y otras de una buena amiga que pronto será una gran fotógrafa 🙂 
    Foto: Paola Marín
    Foto: Paola Marín

     

  4. Link: http://www.cumaceba.com/

 

Janice Sánchez

¡Hola, soy Janice! Nací en Perú el 20 de Diciembre de 1981. El amor por los viajes surgió hace mucho de modo que pasa el tiempo y mi gusto por la mochila y la fotografía se hace crónico. Descubrí que tanta experiencia de vida podría convertirse en letras algún día y es lo que hice, empecé a escribir y a escribir, no existe un momento en el que mi mente no divague entre tantas interrogantes, ser reflexiva me ha dado tanto y aunque no creas también me frenado en ciertos aspectos de mi vida porque irremediablemente lo pienso todo.

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